Podemos decir que perdonar es una decisión de dejar ir los pensamientos y sentimientos de resentimiento y de venganza. El recuerdo de aquello que nos hirió u ofendió puede quedarse con nosotros por siempre, y con los recuerdos, los sentimientos de dolor, resentimiento rabia y frustración. Pero el perdón puede ayudarnos a eliminar todo aquello que no nos permite ser felices, permitiendo que nos concentrarnos en todas aquellas cosas positivas de nuestra vida.
El perdón incluso puede conducir a sentimientos de comprensión, empatía y compasión por aquella persona que nos hizo daño. Esto no significa que al perdonar vamos a negar el hecho y la responsabilidad de la otra persona que nos hizo daño, o vamos a minimizar o justificar el mal. Sin embargo se puede perdonar a la persona sin excusar el acto. El perdón trae paz a tu corazón y te ayuda a seguir adelante con tu vida.
Lamentablemente todos hemos sido heridos por alguna persona en algún momento de nuestra vida. Tal vez nos trataron mal, traicionaron nuestra confianza, o hirieron nuestro corazón. Pero aunque es normal el dolor que podemos sentir en nuestro corazón, no podemos permitir que este dolor siga ahí, ocupando un espacio en nuestro corazón y provocando todos esos sentimientos negativos cada vez que pensamos en lo sucedido o en la persona que nos lo hizo. Porque sin darnos cuenta lo que estamos haciendo es revivir una y otra vez aquello que nos hirió y se nos hace mucho más difícil dejarlo ir; sin querer estamos dándole fuerza y alimentando esos sentimientos negativos cada vez que pensamos en ellos. Estos sentimientos de rencor y venganza nos hacen ser infelices. Pueden hacer que se tensen o arruinen nuestras relaciones familiares, profesionales y de amistad; nos distraen del trabajo, la familia y otras cosas importantes. Incluso muchas veces hace que estemos reacios a abrirnos a nuevas experiencias o aceptar nuevas personas en nuestra vida. Sin darnos cuenta, estamos atrapados en un ciclo de ira y dolor, perdiéndonos de la belleza de la vida.